El mareo por movimiento, también conocido como cinetosis, es una sensación de desorientación y malestar que experimentan muchas personas durante viajes en vehículos, barcos, aviones o cualquier medio de transporte en movimiento. Se produce cuando existe un conflicto entre la información que reciben los ojos y el sistema vestibular del oído interno, encargado del equilibrio y la orientación espacial.
Este trastorno afecta aproximadamente al 30% de la población en mayor o menor medida. Los síntomas más comunes incluyen náuseas, vómitos, mareos, sudoración fría y malestar general. La intensidad varía según la persona y las circunstancias del viaje. Algunas personas solo experimentan ligeros mareos, mientras que otras sufren síntomas debilitantes que les impiden viajar cómodamente.
El mareo por movimiento es más frecuente en niños entre 2 y 12 años, aunque puede afectar a personas de cualquier edad. Las mujeres tienen mayor predisposición a padecerlo que los hombres. Factores como la ansiedad previa al viaje, los viajes en carreteras sinuosas o el mal estado del mar pueden intensificar los síntomas considerablemente.
El mareo por movimiento ocurre cuando existe una descoordinación entre los diferentes sistemas sensoriales. El oído interno detecta el movimiento y la aceleración, mientras que los ojos ven el entorno. Si estos mensajes no coinciden, el cerebro recibe información conflictiva que provoca el malestar característico.
Diversos factores aumentan el riesgo de padecer cinetosis:
La predisposición genética juega un papel importante, ya que si los padres sufren mareo por movimiento, los hijos tienen mayor probabilidad de padecerlo. El estrés emocional y ciertos medicamentos también pueden incrementar la susceptibilidad a este problema.
En las farmacias españolas existe una amplia variedad de medicamentos para tratar el mareo por movimiento. La opción más popular es el Biodramina, disponible en comprimidos, cápsulas blandas y parches transdérmicos. Contiene dimenhidrinato, un antihistamínico que reduce la sensibilidad del sistema vestibular y previene las náuseas.
Otro medicamento muy utilizado es el Vomistupin, que también contiene dimenhidrinato. Se presenta en comprimidos y es efectivo cuando se toma 30 minutos antes del viaje. El Nautamine es otra opción basada en dimenhidrinato, disponible en diferentes presentaciones para facilitar su administración según las necesidades del paciente.
Para aquellos que prefieren una presentación diferente, existen parches transdérmicos como los que contienen escopolamina, que se adhieren a la piel detrás de la oreja. Estos liberan el medicamento gradualmente durante varios días, siendo especialmente útiles para viajes largos. El Scopoderm TTS es una opción de este tipo disponible en farmacias españolas.
Además, se comercializa el Desitín Marinella, que combina varios componentes para aliviar los mareos y las náuseas. Algunas farmacias también ofrecen medicamentos genéricos con dimenhidrinato a precios más accesibles. Los medicamentos a base de jengibre y vitamina B6 también están disponibles como alternativas naturales, aunque con menor eficacia que los antihistamínicos tradicionales.
Además de la medicación, existen múltiples estrategias para prevenir o reducir el mareo por movimiento. La más efectiva es mantener la vista fija en un punto fijo del horizonte, especialmente en viajes marítimos. Este consejo simple ayuda a sincronizar la información que reciben los ojos con la del sistema vestibular.
Posicionarse correctamente durante el viaje es fundamental. En un automóvil, es mejor sentarse en el asiento delantero o en la mitad central del vehículo, donde el movimiento es menos perceptible. En aviones, los asientos sobre las alas experimentan menos turbulencia. En barcos, permanecer en la cubierta central y mantener contacto visual con el horizonte reduce significativamente los síntomas.
La alimentación previa al viaje juega un papel importante. Se recomienda evitar comidas pesadas, grasas o muy condimentadas varias horas antes de viajar. Mantener una buena hidratación es esencial, pero es mejor beber agua en pequeños sorbos frecuentes que grandes cantidades de una vez. El consumo de alcohol y cafeína debe evitarse completamente.
Otras medidas útiles incluyen viajar bien descansado y no intentar leer o mirar pantallas durante el desplazamiento. La ropa cómoda y holgada facilita la circulación sanguínea y reduce el malestar. Respirar profundamente y realizar técnicas de relajación ayuda a controlar la ansiedad asociada al viaje, que frecuentemente agrava los síntomas del mareo.
Los medicamentos para el mareo por movimiento funcionan mediante mecanismos ligeramente diferentes, por lo que la elección depende de las necesidades y preferencias individuales. Los basados en antihistamínicos como el dimenhidrinato actúan bloqueando las señales entre el sistema vestibular y el centro del vómito en el cerebro.
Los comprimidos y cápsulas blandas requieren ser ingeridos entre 30 y 60 minutos antes del viaje, siendo ideales para desplazamientos cortos o de duración media. Los parches transdérmicos son más convenientes para viajes largos o cruceros, ya que proporcionan protección continua durante varios días sin necesidad de recordar tomar medicamentos.
Los medicamentos con componentes naturales como el jengibre ofrecen una opción más suave con menos efectos secundarios, aunque su eficacia es generalmente menor. Son adecuados para personas con sensibilidad a medicamentos o que prefieren alternativas naturales. La vitamina B6 también ha mostrado cierta efectividad en algunos estudios, especialmente combinada con jengibre.
La elección entre medicamentos debe considerarse en función de la duración del viaje, la gravedad de los síntomas previos y la sensibilidad individual a los medicamentos. Consultar con el farmacéutico ayuda a identificar la opción más apropiada. Algunos pacientes requieren probar diferentes opciones para encontrar la que mejor funciona para su organismo.
Aunque el mareo por movimiento es generalmente un problema temporal e incómodo más que grave, existen situaciones en las que es recomendable consultar con un profesional sanitario. Si los síntomas son extremadamente severos e incapacitantes, impidiendo realizar viajes necesarios, un médico puede recomendar tratamientos más específicos o investigar si existe una condición subyacente.
Es importante informar al farmacéutico o médico sobre otros medicamentos que se estén tomando, ya que algunos pueden interactuar negativamente con los antihistamínicos. Las personas con glaucoma, problemas urinarios, enfermedades cardíacas o presión arterial elevada deben ser especialmente cautelosas. El embarazo y la lactancia también requieren consulta previa antes de utilizar ciertos medicamentos.
Los niños menores de dos años no deben recibir medicamentos para el mareo sin supervisión médica. Algunos medicamentos pueden causar somnolencia o sequedad de boca como efectos secundarios, limitando su uso si se necesita estar alerta durante el viaje. En estos casos, las medidas preventivas no farmacológicas pueden ser la mejor opción.
Si el mareo persiste después del viaje, empeora significativamente, o se acompaña de síntomas atípicos como pérdida de audición o acúfenos, es fundamental buscar atención médica profesional. Estos signos podrían indicar un problema del sistema vestibular diferente que requiere diagnóstico y tratamiento específico.